domingo, 31 de mayo de 2015

Singladura num.11 De Kalami a Corfú Town

Esta mañana hemos disfrutado de la vista de Ormos Kalami, la cala en la que vivió con cierto esplendor bohemio Laurence Durrel, el autor de El Cuarteto de Alejandría, antes de la II Guerra Mundial. Vivió en una casa grande, un caserón, en plena orilla del mar y rodeada de mucha vegetación. Con ese maravilloso panorama, hemos desayunado tranquilamente. Después hemos preparado la maniobra de levar ancla, zarpando a las 09.15 h rumbo Sur.


La singladura de hoy nos ha llevado a la capital de la isla, Corfú Town, aunque previamente hemos costeado pasando por Gouvía. Eran las 10.30 h cuando hemos entrado por el canal de ese puerto,

pasando por las dos primeras balizas, la roja y la verde. En un lugar de la rada, en la misma orilla existe una capilla o iglesia ortodoxa, como es muy frecuente en las costas griega. Junto a las iglesias ortodoxas siempre ondean dos banderas, la griega y la amarilla del patriarcado ortodoxo. Tras dar una vuelta por dicha rada, habíamos virado ya para salir por el mismo canal cuando Ignacio, que estaba controlando el nivel de los depósitos de gasoil, ha visto que estaban casi vacíos.


Por ello, nos hemos dirigido a la estación de servicio BP que hay poco antes de entrar en la Gouvia Marina. Esta estación de servicio está pegada a esas construciones de la época veneciana, que posiblemente fueran tinglados de su puerto.


Tras hacer combustible - como decimos en el lenguaje marinero - partimos de nuevo hacia el canal de entrada/salida. Eran las 11.30 h, hora de salida de los veleros a navegar, sobre todo en un día soleado como el de hoy, aunque no haya viento. Al fondo se observan las cumbres nevadas de las montañas albanesas.


Una hora después iniciamos la aproximación a la ciudad de Corfú, o Kérkira en griego. En su terminal de cruceros estaban amarrados dos grandes barcos, cuyos pasajeros habrán bajado a tierra a comprar recuerdos y otros objetos, todo lo que supondrá sin duda una buena inyección al comercio local.


A continuación está situado el puerto comercial, al cual sigue el porto vecchio. Después viene un frente de edificios, con una calle o paseo delante, que forman parte del antiguo Corfú, que debió ser muy señorial. Ésta parte de la ciudad está separada de la fortaleza veneciana, situada en el cabo Sidhero, por un estrecho foso que es actualmente un canal con escaso calado.


En el entorno de dicho cabo Sidhero está prohibido fondear, por lo que continuamos navegando rumbo sur y doblando el cabo, en busca de un buen lugar en el que anclar para pasar el resto del día, y la próxima noche. En esa aproximación a la bahía sur, lo primero que hemos hecho ha sido acercamos al NAOK.


que aparece señalizado en el Pilot como puerto deportivo. Es un puerto con un muelle exterior y solo un par de pequeños pantalanes. Por esto, decidimos fondear en esa bahía sur, en Ormos Garitsas. Eran las 12.40 h cuando terminamos con el fondeo. Diez minutos mas tarde botábamos el chinchorro para ir a la


ciudad. En el paseo marítimo hay unas escalinatas, que suben desde el agua, lo que parece ser una especie de "embarcadero de autoridades". Sin embargo, en esas escalinatas no se puede dejar la zodiac amarrada y encadenada a ninguna argolla, ni noray. La argolla existente esta junto a una esquina pegada a unas rocas peligrosas y sin calado alguno. Ademas esta cerca una salida del alcantarillado de la ciudad, por lo que ahí hay malos olores, aunque no sean muy intensos. Esto nos ha obligado a dejar allí a Susana, que ha desembarcado para buscar una tienda de un operador de telefonía móvil local, en la que contratar tarjetas griegas de prepago. Nosotros dos nos hemos ido a ver donde podíamos dejar amarrado el dinghy, aunque antes de ello, hemos dado una vuelta por el cabo Sidhero y regresando por el foso/canal. En éste estan


amarrados veleros de orza movible y multitud de pequeñas barcas. la boca sur es el lugar de paso con menor calado, del orden de medio metro, o menos. Nada mas salir de dicho canal se llega al NAOK,que en realidad es un club de natación. En uno de sus amarres hemos asegurado el chinchorro y nos hemos ido a tomar unas cervezas en la sencilla terraza del club. El wifi de este club no funciona bien, por lo que no hemos podido conectarnos a internet. Después de tomarnos esas cervezas hemos preguntado por un restaurante "bueno pero no caro", y nos han recomendado uno al que nos hemos dirigido Ignacio y yo. Susana, ya con su teléfono ya "helenizado", se ha puesto en contacto con nosotros y nos hemos encontrado en ese restaurante REX, que está muy bien. Está muy céntrico, en la calle paralela a un amplio parque en el que los domingos juegan al cricket. Hemos comido en la terraza, situada en plena calle comercial. Hoy, a parte de la habitual ensalada griega, hemos tomado típicos platos griegos - carne guisada con salsa de ajo, pasta con carne y una pasta con una especie de salsa boloñesa -, todo ello acompañado de vino "de la casa", que estaba francamente bien. La cuantía de la cuenta ha sido razonable.


Después, mientras yo me acercaba a ver si había alguna tienda náutica en la que comprar la bandera griega de cortesía, Ignacio y Susana se han ido a un café en los soportales frente a ese gran parque. Naturalmente se ha tratado de una cafetería con un wifi potente. Yo no he encontrado ninguna tienda náutica, y cuando he preguntado por una me han enviado al porto vecchio. He desistido por ello en mi búsqueda y marchado a tomar un café a esa cafetería de los soportales.


Ayer mismo comentábamos Ignacio y yo, lo dura que es la vida de esos inmigrantes top-manta de origen subsahariano, y él me dijo que algún día, cuando viera a alguno de ellos, le compraría algo. Y, oh casualidad, esta tarde, estando sentados en ese café se acercó un senegalés con unos relojes en el brazo. Al oirnos hablar español, se dirigió a nosotros en nuestro idioma, y empezamos a charlar. Es un hombre joven, de unos treinta y tantos años, con residencia europea oficial - legal - desde hace cinco años en España y que en primavera-verano se va a Corfú a "hacer la temporada", junto a un hermano suyo que vive en esta ciudad griega. Hoy había hecho buen negocio con los turistas de los dos cruceros, pero nos ha dicho que cuando no están los cruceros, el negocio flojea bastante. Ignacio, fiel a lo que me había dicho, le ha comprado un reloj grande, aparatoso y supuestamente de una "gran" marca, por 15 euros. Después de cerrar la venta este hombre ha seguido charlando amablemente con nosotros, sobre "lo humano y lo divino". Es un hombre muy amable, bastante inteligente, pero que entre otras razones por el hecho de haber nacido en un paralelo mas al sur que el de Tarifa, tiene una vida dificil. Y dice que tiene 5 hijos en Senegal, con los que pasa cinco meses al año.



A las 17.30 h dejamos la cafetería camino del NOAK, donde coger la zodiac. Pensando en la bandera de cortesía, que teníamos que comprar, salimos con el chinchorro rumbo al porto vecchio, doblando de nuevo el cabo Sidhero. La mar era algo mas que rizada y la balsa saltaba, salpicandonos. En ese puerto, tampoco había abierta tienda alguna por lo que hemos preguntado a la tripulación de un catamarán australiano, otro 420, por si ellos sabían donde había una tienda en la que comprar dicha bandera. Tras intercambiar opiniones sobre los catamaranes, la mujer nos ha dicho que ellos tenían una bandera griega de respeto, y que nos la regalaban. Así ha hecho, y aunque nosotros hemos insistido en pagarsela, no han querido aceptar nada a cambio. En este mundo de los navegantes hay mucha gente muy, muy amable.



De ahí, cruzando de nuevo el foso/canal, hemos regresado a la bahía en donde estaba fondeado el Vitamina. Eran las 18.30 h cuando nos hemos embarcado de nuevo, izando inmediatamente la balsa. Después hemos activado el wifi del barco, mediante la nueva tarjeta de telefonía griega, y ello a través del puerto núm. 2 del router, ya que el puerto núm. 1 no funciona desde hace unos días. Y también hemos estado leyendo y oyendo música, además de charlar, hasta antes de cenar. Hoy la cena ha sido ligera, consistiendo en yogures.



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