jueves, 28 de mayo de 2015

Singladura num.5 Cruzando el Estrecho de Messina

Me he levantado con las primeras luces del día, y he podido ver el Etna despejado. Parece ser que esto es frecuente en primavera, pero no tanto los meses veraniegos. La escollera de este puerto está construida con piedras de origen volcánico, sin duda lo mas eficiente en una zona como esta.


Después de desayunar hemos levado ancla y zarpado hacia Naxos, puerto próximo a Taormina. Naxos fue la primera colonia griega en Italia, en la Magna Grecia. Al aproximarnos a este puerto hemos avistado dos


grandes cruceros, uno de los cuales era un velero. Ambos llevaban bandera de conveniencia de Bahamas y estaban fondeados a un par de millas del puerto. De ambos no paraban de partir chalupas llenas de turistas procedentes de ambos cruceros, y con destino Naxos. Aunque estuvimos navegando un rato


entorno a este puerto, viendo desde la distancia Taormina, decidimos no desembarcar y visitar esa ciudad, sin duda abarrotada por los cientos, si no miles, de turistas de esos dos grandes barcos. Sí nos acercamos a la pequeña cala Mazzoro Bay, justo doblado el cabo S. Andrea. Esta cala es muy bonita, que posibilita


el desembarco en una playa muy próxima al acceso a Taormina. Sin embargo, es una cala muy peligrosa, con bajos y lajas a menos de 2 metros de la supericie, justo al lado de lugares en los que la profundidad es de 24 m (!). A la vista de este problema, que la convierte en un fondeadero incómodo, a las 11.00 h viramos en redondo, arrumbando al Cº Spartivento, al otro lado del Estrecho de Messina. Este cabo, situado ya en la costa de Calabria, es celebre por una batalla naval al principio de la II Guerra Mundial, entre las flotas italiana y británica, y que cada bando consideró haber ganado, haber logrado la victoria.



Al pasar el estrecho solo nos hemos cruzado con dos mercantes. En esta zona de Calabria existen múltiples pecios, siempre sumergidos a bastante profundidad. Esto no se explica por grandes batallas navales - en las celebradas en estas aguas en aquella contienda no se reportaron grandes pérdidas de buques -, siendo producto posiblemente de hundimientos aislados, pero continuados. El Estrecho de Messina constituyó un paso importantísimo desde las colonias italianas en el norte de Africa a la metrópoli. A las 14.00 h, ya cruzado dicho estrecho, hemos tomado el aperitivo, hoy a base de queso tipo gorgonzola, salchichón, fuet y snacks, con cerveza y coca-cola. Y a continuación después hemos comido.



Ignacio se levantó de su breve siesta, justo antes de pasar por una zona cercana a un pecio - a bastante profundidad, nada peligroso en superficie - en torno al cual existe una zona de obligado resguardo: este es un círculo de un par de millas de radio, con centro en dicho pecio, por el que esta prohibido nacegar. No sabemos de qué tipo de barco hundido se trata, pero en ese momento en el horizonte había una fragata, no se si por casualidad, o para la vigilancia de la zona. Al preguntar al día siguiente en Rocella Iónica acerca de ese pecio, nadie sabía nada. Despues de sortear ese lugar, yo me fui a tumbar un rato a mi camarote.

A las 18.10 h, al poco de subir yo de nuevo a cubierta, Ignacio puso en marcha el motor de babor, y en ese momento salto una de las alarmas del motor: la del sail driver filter. Inmediatamente apagó dicho motor, y manteniendo el de estribor. Estaba claro que no podíamos navegar con un motor averiado, por lo que me puse envié un whatsapp a mi hijo Alberto, ingeniero naval, que en ese momento estaba en el aeropuerto de Köln/Bonn. Enseguida me paso una imagen de ese sail driver filter, señalándome su función, a la vez que nos daba la dirección y teléfono de los dos posibles servicios técnicos de Yanmar - la marca del motor - en esta región italiana. Ambos estan a una hora y media del puerto al que nos dirigimos, Rocella Iónica, ya que están en marinas de la costa norte, y nosotros estamos en la del sur, separadas ambas por una cadena montañosa. La decisión estaba clara: mañana hay que dedicar el día a reparar esa avería.

Desde la primera hora de la tarde el cielo se ha estado cubriendo, apareciendo esas nubes típicas de primavera, los cumulonimbos. Se trata de esas "torres" que en sus varios km de altura contienen la energía de varias bombas atómicas como la de Hiroshima. Parecía que la predicción meteorológica de thunderstorms se iba a hacer realidad. Y el viento ya había subido hasta fuerza 6 a las 18.30 h. Con este viento y un solo motor, avanzabamos con dificultad. La bocana del puerto de Roccella Iónica tiene un acceso complicado por los bajos que existen junto a ella. Y la playa situada delante de esa entrada al puerto esta totalmente abierta. El viento seguía subiendo, marcando el anemómetro a partir de esa hora mas de 30 nudos con rachas que superaban los 40 nudos.

Al llegar a media milla de la bocana, ya era de noche y el viento reinante no dejaba maniobrar bien el barco: con un solo motor de 75 HP en uno de los dos cascos, y con estas duras condiciones de mar y viento, no es fácil de gobernar un catamarán que desplaza 12 Tn. Al llegar a esa playa nos pusimos en contacto con el contramaestre de la Marina della Grazie para ver si nos podían ayudar para entrar en puerto. Pero ellos no estaban en condiciones de poder hacerlo. Tras media hora larga de intentar dominar el barco, decidimos fondear en la playa, lo que comunicamos al contramaestre. Éste nos indicó que él se lo comunicaría a la Guardia Costiera. Por ello nos preparamos para la maniobra de fondeo y cuando llevabamos largados 20 m de cadena, ésta se enganchó en el molinete. Con la fuerza del mar el librarla nos ha exigido un gran esfuerzo, hasta que finalmente lo conseguimos. Y largamos otros 50 m mas sobre ese fondo de 5 m. Con 70 m de cadena quedabamos bien firmes, bien asegurados. El barco subía y bajaba continuamente por efecto del oleaje, lo que nos auguraba una noche "movidita". En ese momento eran las 23.00 h, y Susana se dispuso muy amablemente a preparar la cena. Habia sido una larga singladura, de 80 millas, y muy intensa en las últimas 5 horas. La cena ha consistido en arroz con verduras, berenjenas rellenas y carne, con vino de Sicilia. Después unos whiskies para acabar el día.




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