Hoy la singladura ha sido larga, de mas de 80 millas. Por eso a las 06.00 h ya estabamos despiertos, y listos para hacer las primeras maniobras. Una de las cosas mas bonitas que hay cuando se navega es el orto del sol, su salida por el horizonte. Esta es una de las imágenes que a mi siempre me han impactado. Es el despertar a la vida. Y cuando además se está cerca de la costa, la iluminación que da el sol sobre ésta crea imagenes maravillosas.
En la cámara ha aparecido esta mañana un precioso verderón, pájaro que suele encontrarse en las costas. Sin embargo, nada mas vernos ha salido volando hacia su habitat natural. Tras el breve desayuno típico de primerísima hora, a base de un café y galletas, a las 06.25 h hemos levado ancla.
El rumbo a tomar es el que nos llevaría directamente a la "punta del tacón de la bota", a Santa María di Leuca. Para ello habíamos de atravesar todo el Golfo de Taranto, con profundidades de mas de 2.300 m.
Nada mas salir de la zona B de esta reserva marina se nos ha acercado, por la aleta de estribor, una patrullera de la Guardia di Finanzas - es decir, la agencia tributaria -, la cual ha navegado en esa posición durante varios minutos. Seguro que ha estado comprobando datos sobre nuestro barco, el cual al llevar activado el AIS tiene información visible sobre él, siempre para aquellos buques que disponen de ese mismo sistema. Este dispositivo es obligatorio para los mercantes, grandes cruceros, etc., y recomendable para aquellas embarcaciones de recreo que hacen navegaciones oceánicas. Después de un largo rato, la patrullera se ha vuelto a alejar por el horizonte.
Como decía ayer, en esta costa existen multitud de molinos de viento para la generación de energía eléctrica. Aunque sé que su imagen es controvertida, a mi personalmente me encanta. Estos molinos significan potencia para la industria y la economía, energía para las ciudade y entidades de población, bienestar para los hogares que pueden disponer de mejor equipamiento. Por eso me gusta fotografiarlos a menudo, sobre todo cuando giran por efecto del viento. Lo que siento es no poder a menudo escoger la perspectiva mas adecuada para la captura de su imagen.
A las 08.35 h, dos horas después de zarpar, nos ha cruzado con rumbo opuesto el pesquero "Nonna María", el primero que vemos en la mar desde el inicio de esta travesía. Seguro que ha acabado su faena, y regresa a puerto para vender sus capturas. Este ha sido el primero y último pesquero de cierta envergadura que hemos visto navegando en aguas italianas.
A eso de las 10.00 h he bajado al camarote a tumbarme "un rato", aunque luego han sido dos buenas horas de siesta. A las 13.45 h estábamos en So (39º 24´.11 N, 017º 47´.98 E), y hemos puesto la mesa para la comida del mediodía. A bordo seguimos con la costumbre española de comer un par de horas pasado el mediodía según hora oficial local.
La mar seguía como un plato, asi que hemos conectado la plancha en la que hemos preparado los arenques que nos regaló aquel pescador en Roccella Iónica. Estos los hemos acompañado con dos ensaladas, una de tomate y mozzarella y otra de rúcula y queso. A los arenques Ignacio les ha dado ese típico toque centroeuropeo de pimienta, que tanto le gusta. Estaban deliciosos. Para beber hoy hemos tomado un vino maltés, ademas de cerveza y coca-cola. Para acabar, el típico café espresso.
Una caráctetística del mar de esta zona del sur de Calabria - y desconozco la razón de ello - es que no se ven gaviotas. Quizás esto se deba a que el pescado está muy profundo, y no en superficie. No lo sé, pero me sorprende, que ni siquiera en la costa se encuentren dichas aves.
A las 16.45 h, en So (39º 37´.36 N, 018º 04´.12 E), a unas 17 millas del destino, ha aterrizado en nuestra cubierta un bonito canario. Debía estar fatigado, posiblemente tras haber volado solo durante mucho tiempo, alejado de tierra y sin su bandada. Después de una hora, mas o menos, de corretear por la cubierta, ha elevado el vuelo, alejándose por el horizonte.
A partir de la cuatro y media, el viento ha subido a fuerza 4, durando un par de horas. Eran las 19.15 h cuando hemos arribado a la rada de Santa María di Leuca. Primero nos hemos metido en la marina, el "Porto Turístico", para ver como era este puerto. Hemos llamado por radio, pensando que algún marinero nos contestaría, pero ni siquiera decir que no hemos tenido respuesta alguna. La idea era amarrar un par de horas en el muelle de espera, si es que existiese, y bajar a tierra a tomar algo. Dado nuestro fracaso en ese intento, hemos salido del puerto y fondeado en la misma rada a unos 300 m de la bocana. La profundidad en ese punto era de 2,5 m, por lo que hemos largado 25 m de cadena, mas de lo incluso prudente.
Pasadas las siete y media hemos botado el auxiliar, y nos hemos dirigido a la marina. Dentro de ella, hemos preguntado a una inglesa, que estaba escuchando música en su motora, por un sitio para amarrar y saltar a tierra. Nos ha indicado un lugar en el que hay una escalerilla que sube al muelle, donde hemos amarrado la "zodiac". En ese momento sí ha aparecido un marinero, que nos ha indicado la puerta para salir - y entrar por la noche - de la marina. Cerca de esa salida hay una pizzería, y como mañana ya salimos de aguas italianas no podíamos irnos de este país sin tomar una pizza. Nos hemos sentado en su terraza, que está situada en unas escaleras, a ras de la calle. Como la camarera - muy, muy amable por cierto - nos dijo que el tamaño de las pizzas era medio, no muy grande, hemos pedido tres: una margarita, una cuatro estaciones y otra a los cuatro quesos. Y para beber vino blanco de la casa, además de unas cervezas y coca-cola.
Mientras esperábamos "la comanda", ha llegado un autobús lleno de estudiantes, de chicas y chicos. Eran de diferentes nacionalidades, entre ellas la española. A las chicas españolas las hemos preguntado por su origen y el motivo de su excursión. Eran de Madrid, Cadiz y Valladolid, y estaban estudiando con una beca Erasmus en Nápoles.
Al final, las pizzas que habíamos pedido eran del tamaño que en España llamamos "familiar", asi que no que no hemos podido acabarlas. Los restos nos lo han preparado para "take away". A bordo ya les daremos buena cuenta a esos trozos de pizza.
Pasadas las diez de la noche regresamos a bordo, izando el chinchorro.









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