Este es el primer post de un nuevo blog, centrado en la travesía de esta primavera. Quedan todavía unas semanas para el inicio, pero ya vamos a ir presentando algunos de los preparativos en los que estoy trabajando.
En esta ocasión me embarcaré en el barco de un viejo amigo, un amigo de la juventud, con él y su mujer. En aquella época no pensamos - al menos yo - que la mar nos "tiraría" tanto, como nos ha atraido. Aunque es verdad que tanto él como yo habíamos pasado muchas vacaciones infantiles en la costa del Cantábrico. Él en Guipuzcoa, en Fuenterrabía, y yo en Vizcaya, en Górliz. Años después coincidímos ambos - aunque nunca logramos encontrarnos en la mar - en el Mediterraneo, en las Baleares, él navegando sobre todo, pero no en exclusiva, a motor y yo a vela. En esta ocasión me ha invitado a compartir con él la experiencia de navegar por las aguas de la Magna Grecia.
En la última decena de Abril me embarcaré en su espléndido catamarán, en concreto en Malta, donde éste ha invernado este año. Malta es un archipiélago situado estratégicamente en el Mediterraneo, a medio camino entre la costa levantina española y Grecia. En el gráfico anterior, extraido de Google - nuestro gran ayudante en cualquier planificación de una travesía - he representado una posible derrota a seguir, aunque ésta ya la decidiremos una vez a bordo, según vayamos viendo como evoluciona la meteorología.
Malta es conocida ya por ambos, así que poco tiempo dedicaremos a visitarla, partiendo posiblemente el mismo día de mi enrolamiento - mi vuelo desde Madrid aterriza a primera hora de la mañana en el aeropuerto de la isla -, o como mucho al día siguiente.
De Malta arrumbaremos a Sicilia, a uno de sus cabos en el SE, que está a unas 60 millas. Y de alli, la opción mas interesante es recorrer la costa este de esa isla, para después pasar a las costas de la región de Calabria. Tras unos días de navegación por el Golfo de Tarento llegaremos a Santa María de Leuca, punto desde el que saltaremos a Kérkira, o Corfú, la mas septentrional de las islas griegas del Jónico, que está situada frente a las costas albanesa y griega. Después visitaremos las distintas islas occidentales griegas, aquellas por las que transcurre el final de la Odisea.
Ahora que nos vamos a adentrar en las aguas en las que transcurre el final de la Odisea me ha hecho releer partes de esa narración épica, narración que presenta la búsqueda de la femineidad del héroe. Las visicitudes de la política europea, sobre todo económica, de estos últimos meses, y a raíz de dicha lectura, me han llevado a una reflexión sobre ese héroe griego - el cual solo consigue doblegar a su enemigo, la ciudad de Troya, gracias a un engaño, a un "troyano", como hoy decimos -, cuyo viaje de vuelta de aquella guerra narra la Odisea. El hecho de que esta narración se enseñe en los colegios griegos es la razón de que su espíritu esté tan presente en el ideario griego actual. Esa narración expone muy bien, a través de boca de Atenea, el carácter de Úlises, personaje arquetípico al que la diosa describe como experto en engaños y fraudes. ¡Qué distinto Ulises a Herakles, o Hércules, el otro gran héroe griego, al que se tiene desgraciadamente menos presente, y cuya vida muestra el triunfo del esfuerzo, del trabajo, para la superación de las dificultades!
Como me sucedió en el caso del blog Egeo2014, este blog lo completaré a mi vuelta de la travesía, lo que supone que no será antes de finales de Mayo. Antes escribiré, eso sí, algún que otro post sobre él, sobre todo alguno breve, durante la travesía. Os emplazo por tanto a esa fecha, no tan alejada en el tiempo.

