domingo, 31 de mayo de 2015

Singladura num.11 De Kalami a Corfú Town

Esta mañana hemos disfrutado de la vista de Ormos Kalami, la cala en la que vivió con cierto esplendor bohemio Laurence Durrel, el autor de El Cuarteto de Alejandría, antes de la II Guerra Mundial. Vivió en una casa grande, un caserón, en plena orilla del mar y rodeada de mucha vegetación. Con ese maravilloso panorama, hemos desayunado tranquilamente. Después hemos preparado la maniobra de levar ancla, zarpando a las 09.15 h rumbo Sur.


La singladura de hoy nos ha llevado a la capital de la isla, Corfú Town, aunque previamente hemos costeado pasando por Gouvía. Eran las 10.30 h cuando hemos entrado por el canal de ese puerto,

pasando por las dos primeras balizas, la roja y la verde. En un lugar de la rada, en la misma orilla existe una capilla o iglesia ortodoxa, como es muy frecuente en las costas griega. Junto a las iglesias ortodoxas siempre ondean dos banderas, la griega y la amarilla del patriarcado ortodoxo. Tras dar una vuelta por dicha rada, habíamos virado ya para salir por el mismo canal cuando Ignacio, que estaba controlando el nivel de los depósitos de gasoil, ha visto que estaban casi vacíos.


Por ello, nos hemos dirigido a la estación de servicio BP que hay poco antes de entrar en la Gouvia Marina. Esta estación de servicio está pegada a esas construciones de la época veneciana, que posiblemente fueran tinglados de su puerto.


Tras hacer combustible - como decimos en el lenguaje marinero - partimos de nuevo hacia el canal de entrada/salida. Eran las 11.30 h, hora de salida de los veleros a navegar, sobre todo en un día soleado como el de hoy, aunque no haya viento. Al fondo se observan las cumbres nevadas de las montañas albanesas.


Una hora después iniciamos la aproximación a la ciudad de Corfú, o Kérkira en griego. En su terminal de cruceros estaban amarrados dos grandes barcos, cuyos pasajeros habrán bajado a tierra a comprar recuerdos y otros objetos, todo lo que supondrá sin duda una buena inyección al comercio local.


A continuación está situado el puerto comercial, al cual sigue el porto vecchio. Después viene un frente de edificios, con una calle o paseo delante, que forman parte del antiguo Corfú, que debió ser muy señorial. Ésta parte de la ciudad está separada de la fortaleza veneciana, situada en el cabo Sidhero, por un estrecho foso que es actualmente un canal con escaso calado.


En el entorno de dicho cabo Sidhero está prohibido fondear, por lo que continuamos navegando rumbo sur y doblando el cabo, en busca de un buen lugar en el que anclar para pasar el resto del día, y la próxima noche. En esa aproximación a la bahía sur, lo primero que hemos hecho ha sido acercamos al NAOK.


que aparece señalizado en el Pilot como puerto deportivo. Es un puerto con un muelle exterior y solo un par de pequeños pantalanes. Por esto, decidimos fondear en esa bahía sur, en Ormos Garitsas. Eran las 12.40 h cuando terminamos con el fondeo. Diez minutos mas tarde botábamos el chinchorro para ir a la


ciudad. En el paseo marítimo hay unas escalinatas, que suben desde el agua, lo que parece ser una especie de "embarcadero de autoridades". Sin embargo, en esas escalinatas no se puede dejar la zodiac amarrada y encadenada a ninguna argolla, ni noray. La argolla existente esta junto a una esquina pegada a unas rocas peligrosas y sin calado alguno. Ademas esta cerca una salida del alcantarillado de la ciudad, por lo que ahí hay malos olores, aunque no sean muy intensos. Esto nos ha obligado a dejar allí a Susana, que ha desembarcado para buscar una tienda de un operador de telefonía móvil local, en la que contratar tarjetas griegas de prepago. Nosotros dos nos hemos ido a ver donde podíamos dejar amarrado el dinghy, aunque antes de ello, hemos dado una vuelta por el cabo Sidhero y regresando por el foso/canal. En éste estan


amarrados veleros de orza movible y multitud de pequeñas barcas. la boca sur es el lugar de paso con menor calado, del orden de medio metro, o menos. Nada mas salir de dicho canal se llega al NAOK,que en realidad es un club de natación. En uno de sus amarres hemos asegurado el chinchorro y nos hemos ido a tomar unas cervezas en la sencilla terraza del club. El wifi de este club no funciona bien, por lo que no hemos podido conectarnos a internet. Después de tomarnos esas cervezas hemos preguntado por un restaurante "bueno pero no caro", y nos han recomendado uno al que nos hemos dirigido Ignacio y yo. Susana, ya con su teléfono ya "helenizado", se ha puesto en contacto con nosotros y nos hemos encontrado en ese restaurante REX, que está muy bien. Está muy céntrico, en la calle paralela a un amplio parque en el que los domingos juegan al cricket. Hemos comido en la terraza, situada en plena calle comercial. Hoy, a parte de la habitual ensalada griega, hemos tomado típicos platos griegos - carne guisada con salsa de ajo, pasta con carne y una pasta con una especie de salsa boloñesa -, todo ello acompañado de vino "de la casa", que estaba francamente bien. La cuantía de la cuenta ha sido razonable.


Después, mientras yo me acercaba a ver si había alguna tienda náutica en la que comprar la bandera griega de cortesía, Ignacio y Susana se han ido a un café en los soportales frente a ese gran parque. Naturalmente se ha tratado de una cafetería con un wifi potente. Yo no he encontrado ninguna tienda náutica, y cuando he preguntado por una me han enviado al porto vecchio. He desistido por ello en mi búsqueda y marchado a tomar un café a esa cafetería de los soportales.


Ayer mismo comentábamos Ignacio y yo, lo dura que es la vida de esos inmigrantes top-manta de origen subsahariano, y él me dijo que algún día, cuando viera a alguno de ellos, le compraría algo. Y, oh casualidad, esta tarde, estando sentados en ese café se acercó un senegalés con unos relojes en el brazo. Al oirnos hablar español, se dirigió a nosotros en nuestro idioma, y empezamos a charlar. Es un hombre joven, de unos treinta y tantos años, con residencia europea oficial - legal - desde hace cinco años en España y que en primavera-verano se va a Corfú a "hacer la temporada", junto a un hermano suyo que vive en esta ciudad griega. Hoy había hecho buen negocio con los turistas de los dos cruceros, pero nos ha dicho que cuando no están los cruceros, el negocio flojea bastante. Ignacio, fiel a lo que me había dicho, le ha comprado un reloj grande, aparatoso y supuestamente de una "gran" marca, por 15 euros. Después de cerrar la venta este hombre ha seguido charlando amablemente con nosotros, sobre "lo humano y lo divino". Es un hombre muy amable, bastante inteligente, pero que entre otras razones por el hecho de haber nacido en un paralelo mas al sur que el de Tarifa, tiene una vida dificil. Y dice que tiene 5 hijos en Senegal, con los que pasa cinco meses al año.



A las 17.30 h dejamos la cafetería camino del NOAK, donde coger la zodiac. Pensando en la bandera de cortesía, que teníamos que comprar, salimos con el chinchorro rumbo al porto vecchio, doblando de nuevo el cabo Sidhero. La mar era algo mas que rizada y la balsa saltaba, salpicandonos. En ese puerto, tampoco había abierta tienda alguna por lo que hemos preguntado a la tripulación de un catamarán australiano, otro 420, por si ellos sabían donde había una tienda en la que comprar dicha bandera. Tras intercambiar opiniones sobre los catamaranes, la mujer nos ha dicho que ellos tenían una bandera griega de respeto, y que nos la regalaban. Así ha hecho, y aunque nosotros hemos insistido en pagarsela, no han querido aceptar nada a cambio. En este mundo de los navegantes hay mucha gente muy, muy amable.



De ahí, cruzando de nuevo el foso/canal, hemos regresado a la bahía en donde estaba fondeado el Vitamina. Eran las 18.30 h cuando nos hemos embarcado de nuevo, izando inmediatamente la balsa. Después hemos activado el wifi del barco, mediante la nueva tarjeta de telefonía griega, y ello a través del puerto núm. 2 del router, ya que el puerto núm. 1 no funciona desde hace unos días. Y también hemos estado leyendo y oyendo música, además de charlar, hasta antes de cenar. Hoy la cena ha sido ligera, consistiendo en yogures.



Singladura num.10 Rumbo a la isla de Corfú

Hoy soy el Capitán de Día asi desde muy temprano hemos preparado la maniobra para levar ancla. Como el fondo es basicamente de rocas, y donde soltamos el ancla era un hueco con arena, hemos realizado la maniobra de izado del hierro con cautela. A las 07.20 h ya estabamos libres, iniciando la navegación por el norte de esta isla de Othonoi antes de arrumbar a Nisos Kérkira, o Corfú en su denominación española.


Nada mas doblar Ak. Kastrí, en el extremo NE de la isla y tras pasar el farallón que allí existe, pusimos rumbo 130º. Al pasar frente a la esquina SE de la isla hemos visto que había varios veleros fondeados en una cala, lo que nos ha extrañado dado el viento SE y mar que había ayer por la tarde, ya que esa cala esta a barlovento con esos vientos.


 A pesar de los múltiples bajos, lajas y rocas emergentes - las que en nuestra costa del Cantábrico llaman "peñas" -, existente entre  las islas de Mathraki y Dhiáplo junto a su islote Dhiákopto, hemos navegado por ese paso, dejando Mathraki por estribor. En general, las islas griegas tienen costas poco "limpias", en las que ha de navegarse con cuidado. La mar era rizada y el viento fuerza 3, asi que navegamos a motor. La situación a las 09.30 h era So (39º 42´.95 N, 019º 37´.12 E), habiendo recorrido mas de 12 millas desde el fondeadero. Una hora mas tarde entramos en la cala de Palaiokastrita. Esta es la supuesta capital de los Feacios que menciona Homero en su Odisea. En palabras de Rod Heikell es "without doubt one of the most spectacular in the Ionian".


Eran las 10.35 h cuando hemos fondeado frente al puerto, el Límin Alipa. La vista es maravillosa, en línea con las palabras de Rod Heikell. es una isla montañosa y con mucha vegetación, al igual que las demás islas griegas del Jónico. Las aguas están, como es habitual en Grecia, claras, trasparentes, azules. Antes de botar el chinchorro, para dirigirnos al puerto a desayunar, Ignacio se ha dado el primer baño en este Mar Jónico. La temperatura del agua es la propia de los meses de primavera, es decir, mas bien fresca.


Después hemos botado el auxiliar, y marchado en él al puerto, en uno de cuyos pantalanes - el de las "golondrinas", las cuales habían salido llenas de turistas - lo hemos amarrado. Frente a ese puerto hay una terraza muy agradable, en la que nos hemos sentado y desayunado. El desayuno ha consistido en zumo, tortilla mixta con patatas fritas a la francesa, y café,  El ritmo de atención a los clientes es muy lento, propio de las zonas turísticas isleñas, donde el tiempo tiene otro valor. El wifi de esta cafetería no es muy potente, por lo que hemos dejado la conexión a la red, a internet, para mas tarde.


A continuación hemos buscado un supermercado abierto en festivo, y nos han enviado al Kathy. Esta es una tienda cara, bastante cara, pero era la única que estaba abierta, y no hemos tenido mas remedio que avituallarnos en ella. En esa tienda nos han indicado que el mejor wifi en esta población es el del hotel


Apollon. Allí nos hemos ido a sentar en su terraza, tomar unas cervezas y conectarnos a internet. Este hotel está situado frente a otra preciosa cala de esta población. El wifi funcionaba muy bien, asi que se nos ha echado el tiempo encima, y dada la hora nos hemos quedado a comer. El plato del que no se puede prescindir en este pais es la mousaka - que estaba deliciosa -, además de unas sardinas a la plancha, y precedido todo ello de una ensalada griega. He de mencionar que en Grecia el pescado - sea el que sea (sardinas, pulpo, etc.) - lo hacen, lo cocinan, demasiado, dejándolo bastante seco y sin gran parte de su agradable sabor. Pero por mucho que se insista al camarero de que se desea el pescado "poco hecho", los cocineros no lo entienden al 100%. Aunque en Grecia, el "vino de la casa" - a granel, en jarras de medio litro - es la mejor opción dentro de los vinos, en esta ocasión hemos seguido con cervezas y coca-cola.


Al regresar al pantalán hemos observado que no existían en él prácticamente torretas de agua y/o electricidad. Parece ser que este invierno han tenido temporales y los barcos las han destrozado.


Por lo demás, es un puerto muy agradable, aunque sin cabida para veleros medianos o grandes. A las 15.25 h estabamos de nuevo a bordo, y un cuarto de hora después - tras estibar toda las vituallas - hemos levado ancla. Hemos arrumbado al norte de la isla para recorrer toda esa costa. Así hemos entrado an la bahía de Ag. Yeórgiou, cuya playa debe ser un destino turístico seguro. La vertiente norte de la costa NE de Corfú es bastante montañosa, con acantilados. Según nos acercábamos hacia el Canal de Corfú, el


cual separa la costa griega de la albanesa, mas evidente se hacía la altura de la cadena montañosa de Albania. En ese momento avistamos a unos 20 m por la aleta de estribor a dos grandes delfines, que emergían de forma periódica, y que nos han acompañado durante media milla. Eran las 20.00 h, y el sol estaba ya bajando cuando entramos en Kassiopi, cala en la que pensábamos fondear. Sin embargo, no nos ha convencido su dimensión ni el nivel de refugio que supone, por lo que hemos decidido continuar hacia


Kalami, Esta es una cala en la que está la White House, casa en la que vivió unos años el novelista inglés Laurence Durrell con su primera mujer. Allí llegamos a las 21.00 h, ya en los momentos finales del crepúsculo de ocaso, fondeando en posición So (39º 44´.62 N, 019º 56´.11 E).






sábado, 30 de mayo de 2015

Singladura num.9 Saltamos a Grecia

Durante la noche la mar formada durante la tarde de ayer ha estado entrando en la rada en la que hemos estado fondeados, cabeceando el barco de forma contínua. No eran oscilaciones grandes, pero si constantes.



Habíamos quedado en levantarnos hoy pronto para poder zarpar sin tardar, y así hemos hecho. La predicción de meteoam.it para hoy es de vientos del SE de fuerza 2, y marejadilla. Es decir, un día de poco viento, lo que no es malo dado el rumbo prácticamente E que hemos de llevar hasta Corfú - es decir, Nisos Kérkira -, o alguna de sus islas próximas. Poco antes de las siete y media hemos levado ancla, doblando enseguida el cabo de Santa María di Leuca.


De nuevo, a eso de las 10.00 h me he tumbado una siesta, hoy solo de una hora. A las 12.00 h el viento ya había subido a fuerza 4, mas de lo que la predicción aventuraba. Y el estado de la mar era marejadilla tirando a marejada. Tanto las predicciones italianas como las griegas no parecen ser 100 % fiables.


Y una hora mas tarde, en So (39º 51´.72 N, 019º 08´.55 E), avistamos la isla de Othonoi por la proa. A las 13.30 h entramos en aguas griegas, y arriamos la bandera italiana del obenque de estribor. Sin embargo, no hemos podido izar el pabellón griego ya que no tuvimos ocasión de comprarlo en los últimos días. Tendremos que ir sin el pabellón de cortesía hasta que entremos en un puerto griego importante.

Cerca ya de las 16 h, dado el estado de la mar y el viento fuerza 5 reinante, decidimos fondear a sotavento en la isla Othonoi. El navegar hasta Corfú hubiera supuesto llevar, durante un par de horas mas, viento y mar en contra. En la cala a la que hemos arribado existen varios bajos y los fondos son en general de roca,



 lo que no es muy adecuado para anclar. Buscamos alguna zona en la que sí hay arena, y en ella hemos echado el ancla. En concreto, en So (39º 51´.76 N, 019º 23´.93 E).

Esta es una isla muy verde, con pinares extensos y abundante vegetación. Esta escasamente poblada, sin habitantes al norte de la isla, aunque en esta cala existen un par de cabañas, posiblemente solo para guardar aperos de los pescadores. También es una isla que debe estar expuesta a frecuentes temporales, con fuertes vientos, como indica la inclinación de parte de su vegetación.


Después de anclar, preparamos la comida, casi ya una "comida-merienda". Hoy, a parte de las pizzas italianas - pasadas, eso sí, por la plancha - hemos tomado hamburguesas y steaks con ensalada de rúcula. Tras acabar el vino maltés, hemos abierto una botella de rioja, sabor que nos es muy familiar.

Por la tarde hemos estado leyendo sobre las islas griegas de este Mar Jónico, y preparando las singladuras de los próximos días. Al bajar el sol se destacan en el horizonte la cadena montañosa de Albania, que impresionan por su elevación sobre el nivel del mar.

Singladura num.8 Rumbo Santa María di Leuca

Hoy la singladura ha sido larga, de mas de 80 millas. Por eso a las 06.00 h ya estabamos despiertos, y listos para hacer las primeras maniobras. Una de las cosas mas bonitas que hay cuando se navega es el orto del sol, su salida por el horizonte. Esta es una de las imágenes que a mi siempre me han impactado. Es el despertar a la vida. Y cuando además se está cerca de la costa, la iluminación que da el sol sobre ésta crea imagenes maravillosas.

En la cámara ha aparecido esta mañana un precioso verderón, pájaro que suele encontrarse en las costas. Sin embargo, nada mas vernos ha salido volando hacia su habitat natural. Tras el breve desayuno típico de primerísima hora, a base de un café y galletas, a las 06.25 h hemos levado ancla.


El rumbo a tomar es el que nos llevaría directamente a la "punta del tacón de la bota", a Santa María di Leuca. Para ello habíamos de atravesar todo el Golfo de Taranto, con profundidades de mas de 2.300 m.


Nada mas salir de la zona B de esta reserva marina se nos ha acercado, por la aleta de estribor, una patrullera de la Guardia di Finanzas - es decir, la agencia tributaria -, la cual ha navegado en esa posición durante varios minutos. Seguro que ha estado comprobando datos sobre nuestro barco, el cual al llevar activado el AIS tiene información visible sobre él, siempre para aquellos buques que disponen de ese mismo sistema. Este dispositivo es obligatorio para los mercantes, grandes cruceros, etc., y recomendable para aquellas embarcaciones de recreo que hacen navegaciones oceánicas. Después de un largo rato, la patrullera se ha vuelto a alejar por el horizonte.

Como decía ayer, en esta costa existen multitud de molinos de viento para la generación de energía eléctrica. Aunque sé que su imagen es controvertida, a mi personalmente me encanta. Estos molinos significan potencia para la industria y la economía, energía para las ciudade y entidades de población, bienestar para los hogares que pueden disponer de mejor equipamiento. Por eso me gusta fotografiarlos a menudo, sobre todo cuando giran por efecto del viento. Lo que siento es no poder a menudo escoger la perspectiva mas adecuada para la captura de su imagen.



A las 08.35 h, dos horas después de zarpar, nos ha cruzado con rumbo opuesto el pesquero "Nonna María", el primero que vemos en la mar desde el inicio de esta travesía. Seguro que ha acabado su faena, y regresa a puerto para vender sus capturas. Este ha sido el primero y último pesquero de cierta envergadura que hemos visto navegando en aguas italianas.


A eso de las 10.00 h he bajado al camarote a tumbarme "un rato", aunque luego han sido dos buenas horas de siesta. A las 13.45 h estábamos en So (39º 24´.11 N, 017º 47´.98 E), y hemos puesto la mesa para la comida del mediodía. A bordo seguimos con la costumbre española de comer un par de horas pasado el mediodía según hora oficial local.


La mar seguía como un plato, asi que hemos conectado la plancha en la que hemos preparado los arenques que nos regaló aquel pescador en Roccella Iónica. Estos los hemos acompañado con dos ensaladas, una de tomate y mozzarella y otra de rúcula y queso. A los arenques Ignacio les ha dado ese típico toque centroeuropeo de pimienta, que tanto le gusta. Estaban deliciosos. Para beber hoy hemos tomado un vino maltés, ademas de cerveza y coca-cola. Para acabar, el típico café espresso.


Una caráctetística del mar de esta zona del sur de Calabria - y desconozco la razón de ello - es que no se ven gaviotas. Quizás esto se deba a que el pescado está muy profundo, y no en superficie. No lo sé, pero me sorprende, que ni siquiera en la costa se encuentren dichas aves.

A las 16.45 h, en So (39º 37´.36 N, 018º 04´.12 E), a unas 17 millas del destino, ha aterrizado en nuestra cubierta un bonito canario. Debía estar fatigado, posiblemente tras haber volado solo durante mucho tiempo, alejado de tierra y sin su bandada. Después de una hora, mas o menos, de corretear por la cubierta, ha elevado el vuelo, alejándose por el horizonte.


A partir de la cuatro y media, el viento ha subido a fuerza 4, durando un par de horas. Eran las 19.15 h cuando hemos arribado a la rada de Santa María di Leuca. Primero nos hemos metido en la marina, el "Porto Turístico", para ver como era este puerto. Hemos llamado por radio, pensando que algún marinero nos contestaría, pero ni siquiera decir que no hemos tenido respuesta alguna. La idea era amarrar un par de horas en el muelle de espera, si es que existiese, y bajar a tierra a tomar algo. Dado nuestro fracaso en ese intento, hemos salido del puerto y fondeado en la misma rada a unos 300 m de la bocana. La profundidad en ese punto era de 2,5 m, por lo que hemos largado 25 m de cadena, mas de lo incluso prudente.



Pasadas las siete y media hemos botado el auxiliar, y nos hemos dirigido a la marina. Dentro de ella, hemos preguntado a una inglesa, que estaba escuchando música en su motora, por un sitio para amarrar y saltar a tierra. Nos ha indicado un lugar en el que hay una escalerilla que sube al muelle, donde hemos amarrado la "zodiac". En ese momento sí ha aparecido un marinero, que nos ha indicado la puerta para salir - y entrar por la noche - de la marina. Cerca de esa salida hay una pizzería, y como mañana ya salimos de aguas italianas no podíamos irnos de este país sin tomar una pizza. Nos hemos sentado en su terraza, que está situada en unas escaleras, a ras de la calle. Como la camarera - muy, muy amable por cierto - nos dijo que el tamaño de las pizzas era medio, no muy grande, hemos pedido tres: una margarita, una cuatro estaciones y otra a los cuatro quesos. Y para beber vino blanco de la casa, además de unas cervezas y coca-cola.



Mientras esperábamos "la comanda", ha llegado un autobús lleno de estudiantes, de chicas y chicos. Eran de diferentes nacionalidades, entre ellas la española. A las chicas españolas las hemos preguntado por su origen y el motivo de su excursión. Eran de Madrid, Cadiz y Valladolid, y estaban estudiando con una beca Erasmus en Nápoles.

Al final, las pizzas que habíamos pedido eran del tamaño que en España llamamos "familiar", asi que no que no hemos podido acabarlas. Los restos nos lo han preparado para "take away". A bordo ya les daremos buena cuenta a esos trozos de pizza.

Pasadas las diez de la noche regresamos a bordo, izando el chinchorro.



Singladura num.7 El Golfo di Squillace

Tras el día de descanso de ayer hoy nos disponemos a cruzar el Golfo di Squillace, avanzando hacia el "talón de la bota". Antes de partir, a pesar de ser muy temprano, se nos ha acercado, al barco, el amable pescador mayor que ayer nos regaló el caballito de mar. Había estado organizando lo que esta madrugada



ha pescado. Nos contó que había sido timonel en pesqueros que faenaban en Canarias y en otros que también iban a Argentina. Hoy nos ha hecho un nuevo obsequio: unos 20 arenques frecos, recién pescados. Tras darle las gracias por su gran amabilidad y tan delicioso regalo, los hemos puesto en un cubo con hielo para mantenerlos lo mas frescos posibles. Tan pronto como podamos nos los comeremos a la plancha.



La predicción meteorológica para hoy - en www.meteoam.it - para el Ionio Settentrionale es: "Ovest 5 in attenuazione - Sereno o poco nuvoloso con nubi in aumento - Visibilitá buona - Mosso in attenuazione". Después hemos iniciado la maniobra de suelta de amarras, que entre largos, traveses y springs sumaban mas seis. Eran las 09.10 h cuando largábamos amarras, para enfilar y salir por la bocana y arrumbar Cº Rizzuto, al NE del Golfo di Squillace.



El nombre de Esquilache nos suena mucho a los que hemos estudiado la historia de España, en general, y a los madrileños en particular. Esquilache - la antigua Skyllition de los griegos - es una población al norte de su golfo, cuyo marquesado lo ostentaba en tiempos de Carlos III Leopoldo de Gregorio - nacido en Mesina y fallecido en Venecia -. Ese Marqués de Esquilache, fue el ministro del rey que urbanizó Madrid, con amplias avenidas y paseos, pavimentando las calles de la villa y corte, además de organizar la limpieza general de ésta. Sin embargo, debido a una serie de medidas que tomó, la población se amotinó en su contra y tuvo que abandonar la corte, y salir de España camino de Sicilia.

La costa de Calabria es una costa muy bonita, y - por lo que se distingue a distancia desde la mar -, con campos de cultivo bien organizados y cuidados. Entre los cultivos actuales figura no solo el aceite de oliva, si no también los vinos. Existen en esta costa muchos molinos de viento, lo que indica que es una zona con fuertes vientos, que se aprovechan para la generación de energia.



Las profundidades en este golfo alcanzan y superan los 1.000 m, aunque ya muy cerca de la costa se tienen sondas de mas de 400 m. Es curioso que desde Porto Palo, al SE de Sicilia no hemos visto en ningún puerto, ni avistado en la mar, prácticamente pesqueros de tipo medio o grande. Solo pequeñas barcas. No por ello, no dejamos de poner, día tras día, un par de cañas en sus respectivos portacañas para ver si pescamos algo. Pero no sabemos donde se mete la pesca en esta zona del Mediterráneo. Incluso la sonda no refleja rastro de bandadas de peces, lo que indica que deben estar por debajo de la sonda de los 150 m. Desde Malta no hemos pescado nada, absolutamente nada.

A las 12.00 h a la altura del paralelo de Soverato, a catorce millas de la costa. el viento, del WSW, estaba subiendo, llegando en ese momento a ser de fuerza 5. Izamos mayor, con un rizo por el viento fuera a subir mas, y génova, quitando motor. La velocidad del barco superaba los 7,5 nudos.


Justo tres horas después arriamos velas, metiendo motor. Estabamos a unas diez millas del Cº Rizzuto, nuestro objetivo del día. Mas allá de ese cabo está el Golfo de Taranto, y subir hacia el norte hasta Crotona, puerto industrial, va a suponer un tiempo que podemos dedicar mejor a descansar a bordo. Hoy la comida ha consistido en sandwich de jamón ibérico, después del aperitivo a base de crujiente de bacon, queso, fuet y snacks, con cervezas y coca-cola.


Al llegar al cabo pensábamos amarrar en Le Castella, pues nos habían dicho que era muy bonita. Sin embargo, el viento reinante nos llevó a decidirnos por una cala a sotavento, algo mas al E, junto a la torre y el faro. Esta es una reserva marina en la que existen lugares en los que no se puede navegar, fondear, ni bucear. Nosotros estábamos dentro de la Zona B, en la que sí se puede fondear.



A las 16.30 h soltamos ancla y largamos 30 m de cadena, en So(38º 54´.13 N, 017º 06´.10 E). La tarde ha sido apacible, dedicándola a charlar, leer y oir música. Para ésto, el IPod es fantástico. Ignacio lleva en el suyo mas de 10.000 grabaciones y yo, mas modesto, solo 5.100. Hasta ahora nunca había utilizado el sistema de "búsqueda aleatoria de grabaciones", pero me ha encantado. Así se va alternando todo tipo de música, desde clásica - todos los estilos - hasta folk, pasando por jazz, country y todo tipo de música bailable - o sea, swing, tango, lindy, salsa, rock´n roll, etc. -, amenizando horas y horas de audición. La cena ha compensado la comida, y ha consistido en crema de calabacín y carne con guarnición de arroz, acompañado todo de vino chileno. Para cerrar el día gin-tonic y whisky.







viernes, 29 de mayo de 2015

Singladura num.6 Roccella Iónica

Hoy ha amanecido un día tranquilo, sin rastro alguno de la tormenta de anoche. La vista desde el barco de Roccella Iónica, la antigua Amphysia mencionada por Ovidio en su Metamorfosis, es muy bonita. La playa es de arena fina y cubre, sin interrupción, toda la costa suroeste de la "bota de Italia", lo que supone muchos km de playa. Esta costa es muy verde, al menos en primavera, con pequeñas colinas. La densidad de población es muy baja, habiendo emigrado muchos de sus habitantes a otros países europeos, a USA, Australia, etc.


El desayuno ha sido muy temprano, permitiéndonos poner el motor, de estribor, en marcha a las nueve en punto. Puestos en contacto por VHF con el contramaestre de la marina- primero por el canal de llamada 16, y después pasando al de trabajo 11 -  nos ha indicado que salía con el "mooring boat", una especie de bote "follow me", para guiarnos en la entrada en el puerto. Como decía, la entrada en esta marina es delicada, debiéndose hacer muy pegados a la luz roja de la bocana. A las 9.15 h, levamos ancla y seguíamos a ese bote.


Nada mas entrar en el puerto nos amarramos en el pantalán mas cercano a su bocana. Esta es una marina nueva, con muchos amarres vacíos, y buen refugio en esta costa tan abierta. Está dotado de un sistema de fingers, sin duda por la posibilidad de acometidas aperiódicas de mar, con entradas y salidas de mar que alteran bastante el nivel del agua. Este es un sistema de amarre tremendamente cómodo, y muchísimo mas límpio que el de muertos, que es el que existe en la mayoría de las marinas y en muchos puertos del Mediterráneo. Afirmamos el barco mediante diversas amarras tanto al pantalán como a los dos fingers a nuestro babor y estribor. Después el capitán tuvo que ir a la recepción de la marina a registrar la entrada del barco. Allí preguntó por la posibilidad de asistencia mecánica por parte de un mecánico naval, de forma que no tuviéramos que llamar a los servicios Yanmar ya que están ubicados al otro lado de esta península. Avisaron a un mecánico, que se acercaría al mediodía. En este puerto a los patrones de barcos, ya no les llaman "capitano" sino "comandante". Qué grande es Italia, donde uno asciende rápidamente en el "escalafón de mando". Lo de capitán les debe sonar a poco.


Después de un día como el de ayer, un día en puerto siempre viene bien. Durante la espera, entablamos conversación con unos pescadores que estaban ordenando sus capturas de la pasada madrugada, y tenían su barca amarrada en nuestro mismo pantalán. Un rato después el pescador de mas edad nos trajo, como obsequio, un caballito de mar que había pescado. Este es un buen amuleto, portador de buena suerte, por lo que Ignacio lo puso a secar antes de colocarlo en la cámara junto al barómetro.



A las 12.30 h llegó el mecánico como había dicho, y media hora después, al ver que no había entrado agua en el barco a través de ese sail driver filter, tuvo claro que era que el sensor había cogido humedad. Secó dicho sensor con alcohol, y ya no saltó la alarma. El coste de esta reparación fue de 30 €, lo que nos pareció mas que razonable. Teníamos razones para festejar la rápida y económica reparación, asi que preguntamos en recepción por un buen restaurante en la zona. Nos recomendaron uno, a 6 km del puerto, y nos dieron un teléfono de un taxista. Llamado éste, nos dijo que no podía atendernos en esos momentos, y al preguntarle por el teléfono de algún otro taxista que sí pudiera estar disponible, nos respondió que él no daba el teléfono de sus competidores. Dicho esto en la recepción, nos han mandado un pequeño coche conducido por uno de los marineros de la marina. Este nos ha llevado al restaurante "La Bottega de la Carcina". Este es un restaurante muy agradable, con una comida de calidad y no caro, aunque tampoco barato. En estos momentos hay incluso un camarero que habla un poco de español.


Nuestro menú ha consistido en dos entrantes "al centro", que hemos compartido entre los tres, y luego un plato principal. Los entrantes han sido pulpo a la brasa y fritura de pescado, y el plato principal tagliolini con bogavante. Para beber cervezas especiales y coca-cola. En Italia la comida la sirven sin gota de sal, y si se pide una "birra" sirven una botella de 1 l [¡"una litrona"!]. Por ello hay que pedir una "piccola birra", que es la botella de 33 cl. Para finalizar hemos tomado unos deliciosos cafés italianos. Después hemos llamado al marinero, que ha vuelto a recogernos. En esta marina la gente es muy, muy amable. Y encima te llaman "comandante", lo que siempre incrementa la autoestima...

Por la tarde, Ignacio y Susana han alquilado unas bicicletas y se han ido a dar un paseo hasta el pueblo, que esta a 3 km. Yo me he quedado tranquilamente en el barco, leyendo y oyendo música. La cena, a bordo, ha sido muy ligera.