lunes, 25 de mayo de 2015

Singladura num.2 Siracusa

Ayer entramos en Porto Palo pues no ibamos a llegar de día a Siracusa. Hoy la singladura será, por tanto, mas corta que la de ayer; será solo 28 millas. A las once de la mañana hemos salido por la bocana del puerto para doblar poco después el cabo Passero. El viento era de componente NE y fuerza 5, lo que se denomina "fresquito", aunque para un velero esta es una intensidad digna de ser tenida en cuenta. Asi que de nuevo hemos tenido viento "de morrazo". Y ello con marejada.



Hoy la comida ha sido a base de bocadillos de jamón ibérico, evitando tener que cocinar con ese viento y mar. A las 17.00 h entrabamos en la bocana del denominado Gran Puerto de Siracusa, que en realidad es una gran rada, bien protegida.


En ella había fondeados tres veleros, uno USA - bastante cercano a la ciudad -, otro alemán y el tercero francés. Nosotros primero navegamos cerca de una marina que hay en la orilla norte, la Marina Yachting. Esta es una marina pequeña, y la otra que aparece en el Pilot como marina "work in progress" sigue siendo solo un proyecto. Nuestra intención era permanecer un par de horas en el muelle de espera de una de esas marinas para pasar un rato en la ciudad, y después volver a la rada para fondear y pasar alli la noche. Por ello intentamos contactar por radio con la marina, pero sin éxito alguno: esta no respuesta de las marinas a una llamada por VHF es ya "un clásico" en Italia. Entonces llamamos por el Canal 16 al "Capitano di Porto di Siracusa", con quien Ignacio, con su buen italiano - aprendido en aquellos meses en que, becado como estudiante de medicina, trabajó en el,hospital de Palermo -, se entendió bien. Nos dió instrucciones muy claras y firmes: nos fijó las coordenadas del punto de fondeo, nos dijo que no se podía dejar el barco sin ningún tripulante a bordo, y que cuando leváramos ancla le llamasemos de nuevo para comunicárselo. No nos cabía otra alternativa que dirigirnos a ese punto, exactamente el (37º 03´.3 N, 015º 16´.7 E). Y alli soltamos el ancla.


Dadas las instrucciones recibidas, uno de nosotros se tenía que quedar a bordo. Al ser ya pasadas las seis de la tarde no quedaba mucho tiempo antes de que anocheciera. Asi que decidimos ir a buscar una tienda de una operadora internacional de telefonía móvil para contratar tarjetas locales, de prepago. Estas tarjetas permiten no solo que las llamadas efectuadas sean a través de un número local, italiano, si no que se controla mejor el gasto incurrido en teléfono. Además, una de las tarjetas se destina exclusivamente al wifi del barco, para uso de internet a bordo.

Botamos el dinghy - o sea, el chinchorro - y con él fuimos Susana y yo hacia la marina para ver si podiamos amarralo y saltar a tierra. No encontramos un punto de amarre que nos permitiese dejar el chinchorro atado con la cadena y candado, asi que continuamos internándonos en la ciudad por sus canales. En estos existen puentes para el paso de vehículos y peatones entre distintas partes de la ciudad. La altura de cada ojo de dichos puentes, desde la superficie del agua, es justo la que deja pasar a pequeños botes.



Por ello los atravesamos procurando no acercarnos a los bordes, que estan llenos de mejillones con el consiguiente peligro para la "zodiac". Lo primero que hemos hecho es acercarnos a un lugar desde el cual Susana podía saltar a tierra y de esta forma tirar la bolsa de basura.


Despues nos acercamos a otro punto, mas cerca de lo que parecía un bulevar y en el que suponíamos que habría una tienda de la operadora de telefonía, que estabamos buscando. En ese lugar, Susana volvió a saltar a tierra, mientras que yo permanecía esperando en la balsa. A pesar de su exhaustiva búsqueda, al rato regresó sin encontrar abierta tienda alguna, volviendo de nuevo al barco a traves de esos puentes.



Ya a bordo, Susana preparó una agradable cena a base de crema de calabacín, verduras a la plancha con pollo, steak a la parilla, y todo ello con vino de Malta. La sobremesa la acompañamos con un buen whisky. Y fue una charla muy entrañable, recuperando "viejos tiempos".






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