Navegando rumbo Argostoli, en cuyo aeropuerto cogeré el avión de regreso a Atenas - finalizando mi travesía por el Jónico -, avistamos en mar abierta una tortuga marina, un galápago. Estabamos cerca del cabo Akrotiri, y aunque pasamos de largo, rapidamente decidimos regresar al punto en que la habíamos visto, exactamente en So(38º 09´,79 N, 020º 21´,00 E). Era una tortuga grande, que nadaba en superficie sin sumergirse al vernos en su proximidad.
Ignacio saltó al agua para verla mas de cerca, asi como Susana. Ignacio, en su curiosidad profesional de médico, observó que era un macho, de edad mayor, y aparentemente muy cansado. Llevaba dos lapas pegadas al caparazón, y bastante verdín en su superficie. Ignacio estuvo un largo rato con él, soltándole despues. Tampoco en ese momento el galápago quiso sumergirse y desaparecer, permaneciendo por tanto en superficie. Ese contacto con una tortuga marina, por inusual, nos gustó bastante. Lo habitual es que cuando uno se acerca a ellas, lo que suelen hacer es sumergirse inmediatamente. Una experiencia interesante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario