unos sicilianos muy amables por la mejor forma de ir a la ciudad. Uno de ellos nos ha ofrecido un taxi, que durante nuestra visita a los sitios mas importantes nos estaría desperando, es decir, estaría a nuestra disposición . Es el sistema habitual para los turistas que contratan taxis, como ya sabemos. Pensando en que ibamos a estar varias horas de arriba a abajo, le hemos preguntado por el precio, y éste ha resultado asumible. Al aceptar el precio nos ha acompañado a unos 20 m mas allá, donde un pequeño coche - y sin identificación alguna de taxi - estaba esperando. Al volante iba un jóven medio dormido, sin duda por haber estado de juerga la noche anterior. Luego ha resultado que ese joven, amable, no tenía ni idea de donde están ciertos monumentos en la ciudad. Gracias a Google Maps esto no ha sido problema, aunque ha supuesto una pequeña pérdida de tiempo metidos en el tráfico catanés. Asi que nos metimos en ese pequeño vehículo y partimos hacia la ciudad.
La estética de Catania esta totalmente influenciada por los materiales de construcción, tanto de edificios como del pavimento, escogidos: piedra volcánica, de color negro, o gris oscuro. Por eso parece una ciudad "gris", sucia. Además, supongo que la proximidad al volcán genera de vez en cuando algún tipo de polvo volcánico que ennegrece las fachadas. Y ello puede redundar en esa falta de rehabilitacion de
ciertas fachadas. El tráfico es además bastante intenso. Como había que activar tarjetas telefónicas de prepago - lo que llevó bastante tiempo, dado el ritmo de trabajo en las tiendas -, nos tomamos entretanto un refresco en una pequeña cafetería, eso si con wifi. Después seguimos en el "taxi" en busca de lugares culturalmente interesantes. Uno de ellos es el teatro romano, que está inserto en un bloque de edificios, y
cuya entrada está ubicada en una fachada propia de un antiguo caserón. A continuación hemos pasado por el Duomo y de allí al Castillo Ursino. Este fue construido por Federico I de Sicilia, coronado Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Frederik II von Hohenstaufen. Entonces estaba casado con Constanza de Aragón, viuda del rey Emeric I de Hungría. Constanza, al enviudar de su primer marido regresa a Aragón, a principios del S.XIII, saliendo de España hacia Sicilia unos años mas tarde para contraer matrimonio con Federico I. Es en ese S.XIII cuando se detectan los primeros rastros en nuestro país, en Huesca concretamente, de gentes apellidadas Vidosa, cuya procedencia se situa, con alta probabilidad, en el Reino de Hungría. En ese país centroeuropeo siguen existiendo hoy en día familias con este apellido, el cual la Academia Húngara considera de origen "Hungarian or Slavic (Croatian)". En la fachada del castillo está esculpido el águila símbolo de los Hohenstaufen.
De allí hemos regresado directamente al puerto, para preparar el aperitivo y una comida rápida. Después hemos partido de esta ciudad antes de que se nos hubiera hecho demasiado tarde.
Dada la hora en que hemos soltado amarras, el puerto de arribada no debía estar muy alejado, aunque si al norte, de forma que mañana podamos salvar el Estrecho de Messina.
Tras 21 millas, con mar y viento a favor - aunque a última hora a virado al E -, hemos arribado a Riposto, al pié del Etna. Eran las últimas horas del día, y hemos fondeado frente a la bocana de la marina que hay en esa localidad. Es una zona donde parece estar proyectada la ampliación del puerto, pero esa obra todavía no se ha iniciado.
Como escribía yo en aquel mismo momento, al fondear escuchamos el sonido de las campanas de la iglesia, dando la hora, primero los cuartos y después los enteros. Costumbre maravillosa que, desgraciadamente, hemos perdido en España.






No hay comentarios:
Publicar un comentario