domingo, 24 de mayo de 2015

Rebobinando esta travesia. Iniciemosla en Malta

Era el día de Cervantes cuando mi vuelo aterrizó a primera hora de la mañana en el aeropuerto de Malta. Alli me estaba esperando Ignacio, el armador y capitan del barco en el que media hora después me embarcaría. Ignacio es un viejo y querido amigo que me invitó a compartir con él y su mujer, Susana, esta travesía a las islas griegas del Mar Jónico. Cuando me lo planteó hacia muchísimos años que no nos veíamos - salvo algún encuentro esporádico en algún restaurante de Madrid -, y a mi me encantó su propuesta. Cogí billete de avión de ida, pero la vuelta quedaba abierta, pues no sabía la fecha de regreso, ni el aeropuerto de conexión con el de Atenas, y por tanto no tenía sentido forzar una fecha con antelación. Del aeropuerto fuimos al puerto, a la Marina de Karkara a dejar mi bolsa de viaje, y tomar contacto con el barco. Este es un catamarán, tipo de embarcación en la que yo no había navegado con antelación mas de un par de horas, con motivo de la America´s Cup celebrada en Valencia hace unos años.


En la imagen tenemos al barco fondeado en la rada de Argostoli, Cefalonia, unas semanas después.

Al embarcarme, la idea era ir a completar el avituallamiento del barco, esperar a que llegase el electricista que estaba arreglando el mando de estribor del pescante de la zodiac, y zarpar ese mismo día rumbo a Sicilia. En las últimas semanas se había revisado y puesto a punto todo el barco - aparejo, mecánica, instrumentación, etc. -, y ya solo quedaba por recibir ese mando del pescante. Lo primero que hicimos era desayunar, tomando el "desayuno continental", que sería el que tomamos cada día de la travesía.

El electricista vino poco después, pero había hecho mal las conexiones de los cables, y al conectar el mando para probarlo, dichos cables se quemaron. Parece increible, pero asi fue. Chapuceros hay en todas partes. Como tenía que llevarselo de nuevo para repararlo totalmente, nos planteó el traerlo al día siguiente: esto era inaceptable para nosotros y tras una breve discusión aceptó traerlo en unas horas. Posiblemente tendría otra reparación para ese mismo día y le venía mal dedicar el tiempo al arreglo de este mando, en lugar de a aquella otra.



Nosotros tres nos fuimos "a la compra" en el coche, puesto que cerca de la marina no hay ningún supermercado ni tienda bien surtida. Y menos con precios razonables, ya que Malta es una isla cara, pues depende de la importación de todo. Nos dirigimos a PAVI, un supermercado grande y con precios algo mas razonables, situado en el concejo de Qormi. Antes de llegar a este establecimiento, compramos fruta y algo de verdura en un tenderete callejero. Es donde mejor fruta y verdura se encuentra, pues en los supermercados generalmente estos productos son mas caros, y no por ello de mejor calidad.



Estaba claro que la singladura a Sicilia posiblemente - dependiendo de la hora en la que regresara el electricista - se pospusiera al día siguiente. Tras la comida a bordo, estuvimos haciendo la sobremesa, charlando tranquilamente. Mas tarde pasamos a visitar al catamarán italiano ´O Cat, de 56 pies, amarrado frente al nuestro. Maurizio, su armador, es un italiano amabilísimo, que despues de haber conocido el barco de Ignacio reconoce que se ha equivocado de barco: un catamarán de 42 pies es muy amplio, y mas que suficiente para navegar dos personas, incluso con marinero. Estuvimos comentando con él la meteo posible para estos días. Las previsiones para mañana son buenas, pero pasado mañana se complica el tiempo ya que se prevé viento del norte, malo para navegar rumbo a Sicilia.



A las siete de la tarde llegó el electricista con el mando ya reparado: tras problarlo estabamos listos para zarpar, aunque lo dejamos para el día siguiente. La cena fue a base de picoteo - embutidos, queso, fruta, yogures - y después nos retiramos pronto a descansar. Yo me había levantado poco antes de a las 4 de la mañana y estaba bastante cansado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario