Ayer tras fondear no fuimos al puerto, pero esta mañana sí lo hemos hecho. Además de comprar algunas provisiones, teniamos que localizar una lavandería. Este catamarán tiene lavadora, pero su capacidad de carga es reducida. Por eso, cada cierto tiempo hay que llevar la ropa a lavar a una lavandería. Despues de botar la balsa, hemos ido hasta el muelle, donde ha quedado amarrada a una argolla.
Cerca de ese amarre estaba un velero francés, con una tripulación de tres hombres, y con los que Ignacio ha entablado conversación. Ellos no sabían donde había en esta ciudad una lavandería, asi que hemos tenido que preguntar en una farmacia que había cerca. De acuerdo con mi experiencia, las farmacias - basicamente, los farmacéuticos - siempre son una buena fuente de información sobre la zona en la que están situadas. Conocen perfectamente los comercios que estan en su proximidad, desde una simple lavandería hasta un buen restaurante.
Nos dirigimos a la lavandería que allí nos indicaron. Esta lavandería está como escondida, por lo que no resulta facil de localizar si no se sabe de antemano donde está. Es un establecimiento sencillo, "artesanal", sin equipamiento industrial, de grandes máquinas, y regido por un hombre mayor. Nos dijo que la ropa de las dos grandes bolsas que le dejabamos, estaría limpia en una hora y media, pero sin secar. Si queríamos que nos la secara, teníamos que dejar alli esa ropa hasta el día siguiente, pues él no tiene secadoras. Nosotros no podíamos esperar un día en Vathi, por lo que acordamos que hiciera solamente la límpieza, y que ya secaríamos a bordo esa colada. Una vez dejada la ropa en la lavandería ya podíamos buscar una taberna - por supuesto con un buen wifi - para desayunar. De camino al muelle, donde están las terrazas con sombrillas, pasamos por callejuelas semejantes a las de cualquier pueblo de la costa española.
Como no teníamos prisa, el desayuno ha sido pausado, tomándonoslo con calma. Yo he pedido un sandwich mixto, pensando en el típico sandwich, pero lo que me han traido era un enorme sandwich, del doble o triple tamaño del que yo esperaba. La predicción meteorológica para hoy es semejante a la de días pasados. Estas predicciones tiene poco que ver con lo que luego nos encontramos a lo largo de día, quizás por navegar entre islas motañosas que canalizan de forma especial los vientos reinantes. En concreto, la predicción para hoy era de vientos componente norte, de fuerza 3 a 4.
A las once hemos ido a comprar las provisiones que necesitábamos: carne, vino de la isla, café y otras varias. Después hemos ido a recoger la ropa, ya limpia, a la lavandería, y a continuación coger el dinghy y dirigirnos al barco.
A las 12.00 h levamos ancla. Nuestra idea inicial era navegar hoy según el viento. Es decir, el rumbo a tomar iba a depender del viento que encontráramos fuera ya de Kólpos Aetoú., cogiendo uno u otro rumbo en función de dicho viento. Si una vez fuera de la ensenada el viento hubiera sido del norte, como indicaba la predicción, hubiéramos navegado hacia el sur de la isla, para despues saltar a Cefalonia. Pero no ha sido asi, habiéndo encontrado una suave brisa del SE a la altura de Ak Skhoinos. Por ello, hemos puesto rumbo al norte de la isla, siempre costeando.
Hemos izado génova y mayor, pero de poco ha servido, teniendo que continuar poco después a motor. Parece que Eolo no nos está siendo favorable. Al llegar a la altura de aquella bonita cala en la que ayer no fondeamos, nos hemos aproximado a ella a ver si hoy las aguas estaban limpias, o no. Como sí estaban claras y sin porquería en superficie, hemos fondeado en ella.
La trasparencia del agua no se debe a que el fondo sea de roca, como pudiera pensarse, ya que en estas islas los fondos suelen ser de arena. Lo primero que hemos hecho ha sido darnos un baño, un buen baño. Y ver los fondos desde la supericie, pues se ven perfectamente. A continuación hemos comido, hoy ensalada fría de garbanzos y carne a la plancha. El vino que hemos tomado es el de esta isla, que francamente no vale nada. En la sobremesa, estando observando desde la cubierta los fondos alrededor del barco, hemos visto como un pulpo andaba por el fondo sobre nuestra cadena. Ignacio ha pensado que lo podía coger y ha saltado al agua protegido con guantes. No ha tardado mucho en cogerlo, y el animal lo primero que ha hecho ha sido intentar morder a su captor, sin conseguirlo.
Ignacio lo ha subido al barco, y después de contemplarlo un rato - durante el cual el pulpo se ha hecho el muerto, como sistema de defensa ante los depredadores - lo hemos devuelto al mar. La opción de cocerlo hubiera supuesto varias horas de cocción, y navegando eso no nos merecía la pena.
Eran las cuatro de la tarde cuando levamos ancla. Los rumbos que hemos dio tomando nos los marcaba la costa, doblando los distintos cabos del norte de esta isla. El último, antes de entrar en el Canal de Ithaka - el Stenó Ithakis -, es el Ak Oxoi. Desde éste enfilamos el faro de Fiskárdho, situado en el cabo del mismo nombre, al norte de Cefalonia. Junto al faro moderno esta la torre del faro construido por los venecianos cuando estas islas pertenecían a su imperio.
A las 18.30 h fondeamos en la rada de esta cala, en So (38º 27´.66 N, 020º 34´.60 E), frente a las tabernas que existen justo en la orilla del agua. En Fiskárdho es muy importante no fondear en el espejo del agua por el que se mueve el ferry, que llega a este puerto, durante sus atraques y desatraques.
Esta población no sufrió daños durante el gran terremoto de 1953 - que afectó a estas islas del Jónico, y destruyó mas del 90% de los edificios de Cefalonia - por lo que Foskárdho mantiene las edificaciones de hace muchísimos años. En palabras de Rod Heikell, es uno de los lugares mas fotogénicos de esta isla, diciendo que es un "picture-postcard spot". La verdad es que este puerto es una preciosidad.
Al igual que en otros puertos, nada mas fondear Susana ha salido en la zodiac, a modo de avanzadilla de inspección de terrazas con wifi. Mientras tanto hemos estado pensando qué hacer con la zodiac, pues esa pequeña avería que hemos observado solo puede ir a mas, y eso sería su final. Aunque se puede navegar con ella, conviene repararla lo antes posible. Hemos llamado por teléfono a Ricardo, uno de los dos españoles que conocimos en el puerto de Nidri, para ver si él conocía algún servicio de reparación de estas balsas en esta zona. Nos ha remitido a Nidri Marina, una tienda/servicio técnico en ese puerto.
Durante la cena - consistente en salmón, seguido de quesos, y acompañado de vino - hemos hablado sobre este tema, y decidido cambiar el plan de navegación de esta travesía para regresar a Nidri, que en coche esta cerca de la ciudad de Levkas. Lo importante es que esa avería no vaya a mas, pues el chinchorro es un equipamiento fundamental, y mas en zonas en las que no existen muchos puertos - públicos o marinas -, y es necesario fondear. En este sentido, el caso de España, en donde tenemos al menos un puerto cada 6 millas de costa, parece ser excepcional en el Mediterráneo.
Para cerrar el día unas copas a base de gin-tonic y whisky.












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