miércoles, 10 de junio de 2015

Singladura num. 19 Argostoli. Fin de la travesía

Esta mañana hemos visitado la ciudad. Tras desayunar, a las 09.30 h hemos embarcado en el chinchorro para dirigirnos al muelle, que se extiende a lo largo de toda la orilla, junto a un paseo marítimo. Esta es una ciudad pequeña pero bonita. El waterfront resulta encantador.


Hemos salido con una bombona de gas vacía para cambiarla por una llena en alguna tienda o estación de servicio. Al llegar al muelle Susana ha saltado a tierra en busca de un establecimiento en el que cambiar esa bombona. A pesar de haber preguntado en varias tiendas, la respuesta recibida siempre ha sido que el cambio no es posible, y ha de comprar una bombona nueva. Es decir, no cambian una bombona vacía por una llena, sin mas. Asi, lo que pueden ser "dos duros" se convierten en 70 €. Al rechazar ella esa opción le han dicho que es posible que en Atenas si pueda cambiar la bombona, sin necesidad de comprar una nueva. Esto parece increible en una ciudad como esta en cuyo puerto recalan barcos, pero asi es.


También ha preguntado por una estación de servicio en la que el barco pueda cargar gasoil - lo que en términos marineros se llama "hacer combustible" -, y la respuesta recibida en un puerto en el que atracan grandes cruceros y megayates es tambien dificil de comprender: no hay una gasolinera específica para los barcos. Hay que contratar un camión cisterna que se acerca al muelle en el que está la Capitanía del puerto, y ahí abastece al barco.


Mientras que Susana hacía estas gestiones, nosotros hemos estado moviéndonos con la zodiac por la rada, después de esperarla bastante tiempo amarrados a una argolla en ese muelle.


Una vez que Susana ha terminado con sus gestiones, la hemos recogido para ir con la zodiac a una zona de ese muelle-paseo mas próxima al centro, donde existen varias terrazas.


Hemos visto como unos pescadores que habían regresado temprano estaban vendiendo su pescado a los turistas a pie de calle, en la misma orilla. Antes de entregarlos, lavan esos pescados con el agua de mar de la misma rada. Muy cerca de ellos hemos amarrrado nuestro auxiliar para saltar a tierra los tres y sentarnos en una terraza, tomando cafés y zumos de fruta. Hemos estado en Captain´s Table que esta muy bien.


En esa terraza hemos estado casi tres horas, conectados a su wifi para entrar en internet y ver emails, webs, contestar whatsapps, etc. Yo he estado paseando un rato por las calles adyacentes, y me he encontrado con un grupo de chicas, veinteañeras, de Madrid, que van en el crucero que ha atracado esta mañana en la terminal. El crucero, en un barco de Costa Crociere, lo han iniciado en Estambul y el destino final es Venecia. Podrían ser de un "Paso del Ecuador", o algo semejante, pues también había un grupo de chicos de su edad por esas calles y tiendas de souvenirs.




A las 14 h nos hemos ido a buscar un restaurante en el que comer. Lo hemos encontrado en la plaza mas amplia de Argostoli: ha sido el Greek Steak House. Es curioso pero en esta ciudad la mayoría de los coches son de gama alta, incluyendo a los taxis que son Mercedes Benz.


A las 15.15 h hemos regresado al barco, pues hemos de ir al muelle de Capitanía a hacer combustible, y que es donde llegará el camión cisterna contratado. Quince minutos después levabamos ancla con rumbo al muelle. En el atraque nos ha ayudado el mismo gasolinero - es decir, el camionero del camión cisterna -, que ya había llegado al muelle, lo que ha facilitado bastante la maniobra. Hemos quedado abarloados de forma que queda cerca del muelle la boca de los depósitos de combustible.Tras llenar los dos depósitos nos ha dicho la cantidad de combustible cargado, y se ha llevado el camión sin que pudiéramos verificar el número de litros realmente suministrados. Después de dejar el camión fuera del recinto del puerto, ha venido a cobrar el gasoil, a la vez que le decía a Ignacio que tenía que ir con los papeles del barco a Capitanía.

Yo le pedí en ese momento a ese camionero que me llamara a un taxi para ir al aeropuerto, pues tenía que coger un vuelo a Atenas. Él me ha ayudado a bajar mi bolsa de viaje, con sus 22,5 kg, y después nos hemos ido todos a Capitanía. Allí la policiá portuaria le ha pedido a Ignacio toda la documentación, y tras echar un vistazo a todos los documentos se han parado en un único documento: la póliza del seguro. Le han dicho que necesitaban una copia en inglés o griego de esa póliza. Aunque las cifras y fechas - de inicio y finalización del recibo, etc. - son perfectamente inteligibles, la policia portuaria insistía que ellos no entienden español, y que mientras no tuvieran copia en inglés o griego de esa documentación del seguro, el barco debería permanecer en el puerto.

En ese momento llegó mi taxi, y yo tuve que marchar, pero el barco seguía en puerto todo el día siguiente. Yo entendí entonces las razones por las cuales el barco inglés que nos abordó en Nidri tenía certificados de su seguro en italiano y griego.

Mi vuelo salió esa misma tarde, y con él finalizó mi travesía por el Jónico. Esta ha sido una travesía memorable, acompañando a dos amigos muy entrañables. Es un privilegio tener amigos como ellos.




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